¿A partir de qué edad se recomienda?

Nuestra bicicleta con pedales es ideal para dar el salto desde la bicicleta sin pedales. Tiene un tamaño de 16” y está diseñada para niños de 4 a 6 años (aproximadamente para una altura comprendida entre los 105cm y 120cm).


¿Ruedines? ¡No es buena idea!

Las bicicletas sin pedales son el mejor entrenamiento previo que puede existir. Juegan un papel fundamental para una satisfactoria transición a la bicicleta con pedales. 

No solo aprenden a dominar el equilibrio, sino que también adquieren experiencia en aspectos tan importantes como el funcionamiento de la inercia, el control de la velocidad o la capacidad de coordinación.

Sustituir la bicicleta sin pedales por una bicicleta con pedales con ruedines, no es buena idea:

1) Son excesivamente pesadas, difíciles de maniobrar y peligrosamente inestables en los pasos por curva. Por los motivos anteriormente mencionados los niños no se divierten tanto, lo que tendría que ser una prioridad.

2) Generan una falsa sensación de seguridad que lejos de ayudar, retrasa los tiempos de aprendizaje. Aunque los niños aprenden a pedalear, pasan por alto el desarrollo del equilibrio, que es sin duda la habilidad más importante para aprender a ir en bicicleta con pedales.

En conclusión, si los niños cuentan con un nivel de equilibrio gracias a la experiencia adquirida con la bicicleta sin pedales, están preparados para pasar a la bicicleta con pedales sin necesidad de incorporar ruedines, ¡no los necesitan! 

Y ahora si, pasamos a enumerar las 4 etapas necesarias para utilizar por primera vez una bicicleta con pedales. 

Primer paso: EQUILIBRIO

Es hora de buscar un lugar amplio, relativamente plano, sin obstáculos y con poca gente, para poder practicar.

Retira los pedales de la bicicleta y sitúa el sillín en una posición baja, de forma que tenga las rodillas ligeramente flexionadas y pueda impulsarse como si se tratara de una bicicleta sin pedales.  Esto le ayudará a adaptarse al nuevo peso y dimensiones de la bicicleta.

Segundo paso: DIRECCIÓN

Después de probar un rato a ir en línea recta, es hora de hacer especall hincapié en los giros. Practicando poco a poco hasta que el niño sea capaz de hacerlo sin apoyar los pies en el suelo. 

Tercer paso: FRENAR

Si el niño ya se siente cómodo  manteniendo el equilibrio y es capaz de dirigir la dirección bicicleta, es buen momento para aprender a frenar.

Finalmente, y en línea recta, es momento de enseñarles el mecanismo de freno.

Cuarto paso: PEDALEAR

Sigue con el sillín en una posición baja pero subelo un poco para que puedan pedalear de forma más cómoda pero manteniendo la sensación de seguridad que aporta sentirse cerca del suelo y apoyarse en él en caso de que sea necesario.

Es hora de instalar los pedales. Explícale que ahora la principal diferencia respecto a su anterior bicicleta es que tendrá que “caminar” en ella, hacer fuerza sobre los pedales para avanzar.

Antes de lanzarse a pedalear en movimiento es importante saber poner la bicicleta en movimiento utilizando los pedales, partiendo sin velocidad. . Para ello aplicará fuerza en uno de los pedales, de forma que ponga la bicicleta en movimiento, y que continúe equilibrándose con el impulso adquirido hasta que se pare.

Es recomendable probar a iniciar la marcha con los dos pies varias veces, antes de pasar al pedaleo continuo. Ayúdalo a que coloque un pie firmemente sobre el suelo y el otro sobre el pedal, con la bicicleta quieta. Tendrá que hacerlo varias veces y cambiando de pie. Síguele de cerca marcando el ritmo con la voz “pedal, pedal, pedal” pero sin agarrarle el sillín o el manillar, para que encuentre el equilibrio por si solo.

Cuando se sienta cómodo pedaleando, lo ideal es subir el sillín hasta que pueda tocar el suelo firmemente con las punteras. Esta posición le permitirá pedalear de forma más eficiente y menos lesiva. Es probable que con esta nueva altura el niño intente bajar los dos pies al momento de frenar y que al no alcanzar se desequilibre. Es buena idea de nuevo repasar el arranque, el control y la frenada con este nuevo ajuste.

En todo momento, es importante transmitirle a los niños una sensación de tranquilidad y diversión. Cada uno tiene su ritmo de aprendizaje, por lo que a algunos les llevará más tiempo que a otros y es importante no hacer comparaciones o marcar plazos. 

Si está cansado de practicar, mejor no insistir (¡mañana será otro día!). Si cae, no hay que darle importancia, solo animarle a seguir pero sin presionarle.  Anímalo en todo momento, ¡a todos los niños les gusta escuchar que están aprendiendo a andar en la bicicleta de los mayores! También tienen que entender que los fallos, caídas o tropiezos forman parte del proceso de aprendizaje y que todos pasamos por ello en su día. 

La bicicleta es más estable con velocidad que yendo excesivamente despacio (por ejemplo si quieren centrarse demasiado en vez como pedalean). Dales un pequeño empujón en la espalda para que mantengan la velocidad. 

Si no funciona, vuelve a quitar los pedales y deja que practique más tiempo como si fuera una bicicleta sin pedales.

Si ves que le cuesta mucho el acto de pedalear, puedes seguir este consejo para que trabajen solo en el pedaleo (sin preocuparse en girar, equilibrio o frenar). Bastaría con apoyar la rueda delantera (para que el manillar no se mueva) y levantar la trasera para que puedan pedalear sin avanzar.

How To Teach Your Child To Pedal A Bike (Easy 2 Minute Hack!) – YouTube

Algunos niños tardarán 10 minutos en aprender a manejar la bicicleta con pedales y otros tardarán días o semanas, ¡es normal! Hay que respetar el ritmo de cada uno y no hacer comparaciones con los demás.