¿Cuándo es buena idea usar ruedines?

Los ruedines pueden ser una herramienta de apoyo muy útil en las primeras etapas de aprendizaje del pedaleo. Su objetivo real no es ser un accesorio definitivo, sino servir de ayuda temporal para que el niño empiece a rodar con seguridad mientras se familiariza con la Bicicleta con pedales.

¿Cuándo son realmente recomendables los ruedines?

Aquí tienes tres señales muy claras para saber si es buena idea ponerlos:

  • No tiene experiencia previa con la Bicicleta sin pedales: como aún no dominan el equilibrio, este accesorio les ayuda a avanzar y girar con total estabilidad, evitando que la bicicleta se vaya hacia los lados.
  • Necesitan aprender a pedalear y frenar: los ruedines les facilitan al máximo la coordinación entre los pedales, el freno y la dirección del manillar sin tener que preocuparse del equilibrio.
  • Sienten inseguridad o miedo a caerse al empezar: los ruedines les aportan ese apoyo extra que necesitan para soltarse, ganar confianza y disfrutar de cada paseo.

¿Qué beneficios tienen al empezar?

Utilizar ruedines al principio ofrece múltiples beneficios para el aprendizaje y el desarrollo del niño sobre la Bicicleta:

  • Mejoran la coordinación general: al mantener la estabilidad resuelta, el niño aprende mucho más rápido a sincronizar el movimiento de las piernas para avanzar y, sobre todo, les facilita enormemente la tarea de frenar a tiempo cuando lo necesitan.
  • Facilitan el manejo de la dirección: permiten que el niño entienda perfectamente cómo cambia la Bicicleta de dirección al girar hacia un lado o hacia el otro, aprendiendo a hacer sus primeras curvas con total soltura.
  • Reducen las caídas iniciales: al aportar un apoyo seguro desde el primer segundo, evitamos los pequeños tropiezos de los primeros días. Así logramos que el niño asocie la Bicicleta con la diversión y tenga ganas de seguir rodando cada tarde.

¿Cuándo no hacen falta los ruedines?

Muchos niños pueden dar el paso directo a las dos ruedas si han usado antes una Bicicleta sin pedales y ya dominan el equilibrio.

La señal clara de que tu hijo está listo para rodar directamente a dos ruedas es cuando, al coger un poco de velocidad con su Bicicleta sin pedales o en las pequeñas bajadas, levanta los pies del suelo y mantiene la trayectoria de forma fluida y relajada. Si hace esto, significa que ya controla perfectamente el peso de su cuerpo y está listo para disfrutar de su nueva Bicicleta con pedales sin necesidad de apoyos extra.

Trucos prácticos para quitar los ruedines

Cuando llegue el momento de pasar a las dos ruedas, no hace falta hacer un cambio radical de un día para otro. Te dejamos tres trucos muy fáciles para que el cambio sea cómodo y el niño mantenga siempre su seguridad: 

  • Subir la altura poco a poco: en lugar de quitarlos de golpe, puedes subir ambos ruedines unos milímetros hacia arriba progresivamente. De esta forma, la Bicicleta se inclinará un poquito hacia los lados sin que el niño apenas lo note, ayudándole a empezar a buscar el equilibrio por sí mismo en las rectas.
  • Quitar solo un ruedín: un truco intermedio genial es dejar puesto un solo apoyo. Así, el niño empezará a equilibrarse hacia el lado libre, pero mantendrá la total tranquilidad de saber que cuenta con el apoyo del otro lado si lo necesita.
  • Bajar el sillín al final: el día que quites los dos ruedines por completo, baja el sillín un poco más de lo habitual. El objetivo es que el peque pueda apoyar las plantas de los pies completamente planas en el suelo. Sentir que puede parar la Bicicleta con sus propios pies en cualquier momento le dará toda la confianza que necesita para lanzarse a rodar.

Si crees que los ruedines son la mejor opción para empezar, puedes conseguir tus ruedines aquí. Además, para que no tengas ninguna duda con la instalación, en el siguiente vídeo te enseñamos el paso a paso para montarlos en casa en solo unos minutos:

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